Textura: La textura de la manzana deshidratada es firme pero tierna, con una ligera masticabilidad debido a la pérdida de agua durante el proceso de deshidratación. Puede tener una ligera sensación pegajosa debido a su contenido natural de azúcares.
Sabor: Conserva el sabor naturalmente dulce y refrescante de la manzana fresca, aunque a veces puede intensificarse ligeramente debido a la concentración de azúcares durante el proceso de deshidratación.